Peter Cairns - Oulu, Finlandia
August 2nd, 2008 Posted in Northern Europe, UncategorizedOther Languages:
Día 1: “Sal ahí fuera” dijo la voz al otro lado del teléfono. Staffan había oído que seria un buen año para topos y un buen año para topos significa un buen año para rapaces nocturnas, sobretodo una especie en particular: el cárabo lapón, sin duda la rapaz nocturna más carismática de Europa. Una llamada rápida a mi amigo y compañero fotógrafo de Wild Wonders Jari Peltomäki, de la empresa de turismo de naturaleza Finnature, y estoy aterrizando en Oulu, en el norte de Finlandia. Llueve.
Día 2: Sigue lloviendo. Jari ha prometido unas vacaciones a su familia, así que me encuentro en las manos más que capaces de Ari Latja, guía de Finnature, La pista forestal es larga y llena de baches pero al fin Ari para el coche. Los mosquitos están sacando el mayor provecho, pero su constante zumbido se olvida enseguida, cuando a solo cien metros dentro del exuberante bosque boreal, Ari señala hacia arriba indicando el ramaje sobre el cual está sentado un hermoso Cárabo Lapón con dos pollos a su lado. A pesar de las duras condiciones, estoy babeando imaginando las oportunidades potenciales para tomar fotos. Ari saca un puñado de ratones muertos para tentar la salida de la hembra de su nido, ¿pero, se atreverá a bajar volando con nosotros tan cerca?. Después de todo es un búho salvaje - ¿no necesitamos un escondite o algo para pasar desapercibidos?. Ari pone los ratones en un tronco y retrocedemos. Pasan veinte minutos mientras ella considera sus opciones. Su pollo mayor está pidiendo comida y poco a poco se fija en el ratón desde su nido a una altura de 20 metros. Nos echa una mirada con sus ojos pequeños y brillantes y se mueve hacia el borde del nido. Momentos después está en el aire. Planea hacia el suelo, la oportunidad para tomar fotografías dura tan solo unos segundos. Agarrando la presa en sus garras enormes, sus anchas alas bombean el aire y la empujan casi verticalmente de vuelta a la seguridad del nido. He viajado a sitios y fotografiado cosas pero esto había sido especial. Muy especial. ¿Habría dado en el clavo?.
Día 3: La respuesta es “más o menos”, pero había tan poca luz que era difícil garantizar la nitidez. Una edición frustrante revela muchas exposiciones buenas y muchos tiros que anduvieron muy cerca. Hoy hay otro problema: el sol. Peor aún que poca luz es la luz muy contrastada. ¿Estamos contentos alguna vez? Parece que no. Después de unos intentos de coger el búho en vuelo utilizando un disparador a distancia, intento otra cosa. En vez de situar mi cámara delante de ella, me tumbo junto con los mosquitos. A ver, ¿me aceptará a mi con el mismo consentimiento con el que aceptaba a la cámara?. Parece increíble, pero sí. Estoy fotografiando en 35mm mientras vuela y aterriza a solo un metro de donde estoy yaciendo. Esto es una verdadera maravilla salvaje.
Día 4: Ayer por la noche no volvimos hasta medianoche y ya que el cielo está tan despejado nos levantamos de nuevo a las 4 de la madrugada – la luz de mediodía es demasiado fuerte. De todas formas, el cárabo se muestra indiferente a nuestras ofrendas – quizás el macho ha tenido éxito en la caza esta noche – y nos marchamos sin fotos. Pasa lo mismo por la tarde y la euforia inicial ahora está salpicada de dudas. Sabía que no tendría muchas oportunidades y ahora es posible que haya cambiado su comportamiento y que mi suerte se haya agotado. Frustrante.
Día 5: El tiempo ha cambiado otra vez – ha estado lloviendo a cántaros toda la noche. Son las 6 de la mañana y nos acercamos al emplazamiento del nido. Me coloco en mi posición y Ari ofrece el ratón. Esta vez parece interesada y ladea su cabeza hacia delante y hacia atrás para coordinar su logística de vuelo. Después de una breve espera se lanza desde el nido y se precipita sobre la presa sin vida. Para mi fortuna, es obvio que tanto ella como sus polluelos tienen hambre. Durante una hora vuela por el bosque por encima de nuestras cabezas.
Día 6: Otra vez ha estado lloviendo toda la noche y tenemos que retrasar unas horas nuestra salida prevista para las 6 de la mañana. Ahora las nubes despejan y la luz es tan buena como la que hemos tenido. Pero cuando llegamos al nido no hay señales de la hembra. Esperamos. Y esperamos. Pasa tanto tiempo que incluso Ari comienza a preocuparse. Podría ser que hubiera salido de caza para compensar esa noche sin comida. Para ser sincero, nos sentiríamos mejor si se presentara pronto. De repente el polluelo de más edad empieza a reclamar y la hembra se abalanza sobre el nido con una musaraña. Aprovechamos la oportunidad para ofrecerle un ratón. Inmediatamente se nos abalanza otra vez, aceptando mi presencia y el sonido de la camera con aparente indiferencia. Esta noche estoy exhausto y me esfuerzo para pensar en nuevas formas de registrar este fenómeno único. Duermo inquieto.
Día 7: Otra noche de lluvia pero pronto se despejan los nubes bañando el bosque con una contrastada luz del sol. Es mi última visita al cárabo y esta vez solamente me siento y miro. No soy ningún sentimental pero me he encariñado con este sujeto y siento tener que partir. Ari y los colaboradores de Finnature me han obsequiado con un festín de delicias visuales y me marcho con un sentimiento de humildad, honrado y feliz. Desafío a cualquiera – incluso al urbanita más convencido – a experimentar un encuentro similar con una criatura salvaje y a no sentirse conmovido a redoblar sus esfuerzos para protegerla. Mira las fotos y piensa.
Please note that blogs reflect our photographers' opinions and not necessarily those of the directors of Wild Wonders of Europe.








